Cuando comenzamos a dibujar coches, es habitual hacerlo simplemente porque nos gustan. Es posible que hayamos estado mirando durante horas un coche que nos gusta y acabemos pensando “…quiero hacer algo como esto…”. Incluso aunque no lo queramos, el primer coche que dibujamos tiene algo de ese coche que nos sirvió de inspiración. La mayoría de las veces hereda aquellos gráficos, y gestos sobre los que recae inicialmente nuestra atención. Sin embargo, hay muchas cosas ocultas que se escapan a nuestra mirada inicial.
Si preguntamos a la gente en general la razón por la que les gusta un modelo determinado de coche no obtendremos nunca una respuesta convincente. A ellos les gusta, pero muchas veces no sabrán por qué. Y hay muchos modelos de coche que se venden por su aspecto.
Uno de los aspectos más importantes es la armonía en las proporciones. Como Leonardo da Vinci hizo con el cuerpo humano en el Hombre de Vitruvio, muchos especialistas han realizado diversos estudios acerca de la correcta manera de proporcionar las formas y volúmenes de los vehículos.
Hablando de coches, esa armonía en las líneas y volúmenes deberían pasar desapercibidas. Sólo cuando alguna de las reglas que rigen la armonía se rompe seremos conscientes de que hay algo extraño, que no va bien… Obviamente la idea de las proporciones perfectas cambia con los años, como sucede por ejemplo con la belleza humana, ya que al igual que ésta, tiene una faceta social y cultural que va evolucionando.
Es importante también aclarar que en diseño (igual que en casi todo) no hay nada absoluto. Podremos encontrar por la calle algunos coches que no se ajustan al cien por cien con las reglas que expondremos. Pero, por supuesto, si rompes una regla al diseñar un coche, debes ser consciente de que lo estás haciendo. La transgresión de las reglas puede dar muy buenos resultados si se tiene suficiente experiencia, pero en caso contrario, puede ser madre de ‘criaturas’ que sólo son capaces de gustar a quien las hace.
Algunas veces las características técnicas del vehículo condicionan el resultado. No es lo mismo, por ejemplo, llevar el motor en la parte frontal que en la trasera, llevarlo transversal que longitudinal, etc. Los diseñadores deben, en muchos casos, trabajar para disfrazar o disimular algunos elementos técnicos feos pero necesarios, o la disposición de los mismos.
Ya que podemos encontrar tantos tipos diferentes de carrocería, podríamos hacer un análisis distinto de cada uno, y quizás lo haremos en un futuro próximo. Pero por ahora tomaremos como referencia uno de los tipos más representativos: la berlina de cuatro puertas.
Podemos comenzar por analizar las hoy en día consideradas proporciones armoniosas para conocer y comprender sus futuros cambios. Tomaremos como referencia dos de los más representativos ejemplos en este segmento, y veremos que, aunque se perciban como dos vehículos absolutamente diferentes, ambos cumplen las reglas fundamentales:
Ambos, el Mercedes-Benz Clase E y el BMW serie 5 tienen las líneas clásicas de berlina tres volúmenes. En otras palabras, están concebidos evitando innovaciones estéticas radicales y el exhibicionismo. Por lo tanto, si no notamos nada extraño en sus líneas o volúmenes, eso quiere decir que pueden sernos útiles para estudiar sus proporciones.
1ª regla: Cuando comenzamos un nuevo proyecto o dibujo de un coche, la primera referencia que tomamos son las ruedas. Una vez que las ruedas están en su posición, podremos construir el resto del coche línea a línea. A menudo veremos magníficos dibujos de diseñadores profesionales en los que se muestran una ruedas extremadamente grandes, pero normalmente, debemos calcular que el espacio entre las ruedas del mismo lateral, debería ser entre tres y cuatro veces el diámetro de una de ellas, dependiendo del tamaño del coche. En nuestro caso, es aproximadamente tres veces y media:
Es verdad que las ruedas grandes dan mejor aspecto a cualquier coche, pero tanto la distancia entre ejes como el diámetro de la rueda son muy importantes tanto para la dinámica del coche como para el espacio interior. Una prueba de ello es el tamaño de las ruedas en nuestros ejemplos: incluso si podemos usar llantas de hasta 22” o 23”, los coches de calle raramente cruzan la barrera de las 20” (y solamente en el caso de los vehículos de tamaño fuera de lo común o con unas prestaciones radicales). El recurso utilizado por los diseñadores para explotar el efecto visual positivo que producen unas ruedas de gran tamaño, es acentuar los pasos de rueda, haciéndolos más grandes y más visibles.
Puedes dibujar un coche con las ruedas más grandes que las reales, y así el dibujo ganará en dinamismo plástico, haciéndolo parecer más rápido y potente; sin embargo no debes colocar las ruedas demasiado cerca entre ellas, porque eso haría que pareciese un juguete, y más tarde, al hacer el modelo tridimensional, te verías forzado a usar ruedas de tamaño real, con lo cual perderías todo el efecto de dinamismo que habías imaginado.
La batalla, o distancia entre ejes, debe tener una longitud adecuada, también. Pensemos que es uno de los parámetros que tienen más influencia sobre la rigidez estructural del chasis. A mayor distancia entre ejes, más peso será necesario para reforzar la estructura (y mayor será el coste en materiales, y la potencia necesaria para mover el coche).
2ª regla: La posición y la orientación del pilar A son importantes. Si dibujamos una línea que recorra el pilar A y la extendemos desde la base, ésta terminará cerca del centro de la rueda delantera:
Esta regla puede aplicarse de diferente manera para los coches con tracción delantera o propulsión trasera, por razones técnicas.
Los coches con tracción delantera habitualmente llevan el motor transversal (a menos que estén preparados para montar un sistema motriz diferente, como puede pasar en algunos Audi). Las ruedas delanteras se deben colocar detrás del motor, ya que esa es la posición en la que se monta la transmisión. Puedes observar esos detalles en coches como por ejemplo el Peugeot 407, en el que las ruedas frontales van tan retrasadas que la línea de apertura de las puertas delanteras ha sido literalmente empujada hacia atrás. Sus diseñadores han hecho un buen trabajo disimulando ese detalle, aún cuando si lo observamos, veremos que hay una gran parte del coche “colgando” por delante de la rueda delantera (el voladizo delantero).
Los coches con propulsión trasera suelen llevar los motores dispuestos longitudinalmente, y las ruedas delanteras van situadas mucho más cerca de las esquinas.
3ª regla: El pilar C se apoya sobre la rueda trasera. Si trazamos una línea vertical que pase por el centro de dicha rueda, la base del pilar C estará mayormente colocado hacia la parte trasera de esa línea:
Tal y como comentamos anteriormente, existen diferencias entre los vehículos de tracción delantera y los de propulsión. En la imagen, ambos vehículos son de propulsión trasera. Como se explicó en la regla anterior, este tipo de vehículos tienen las ruedas delanteras más cercanas a las esquinas que los de tracción delantera. En otras palabras, el habitáculo completo es empujado hacia atrás para que el motor longitudinal tenga espacio. Por lo tanto el pilar C, que es el que define el extremo trasero del habitáculo, debe quedar sobre el eje de las ruedas.
En los coches de tracción delantera, el habitáculo se encuentra avanzado en relación a los de propulsión trasera. En ellos es frecuente ver que la base del pilar C se encuentra centrada sobre el eje, en vez de retrasada con respecto al mismo.
4ª regla: Si dibujamos una línea conectando los centros de ambas ruedas de un mismo lateral, la línea inferior de apertura de las puertas debería estar muy cerca de esa línea o sobre ella:
No hay mucho que aclarar al respecto.
5ª regla: Habitualmente podemos definir una línea de referencia que marca aproximadamente la delimitación inferior de los faros o el plano de apoyo de los mismos. Esa línea comienza en la parte superior de las llantas delanteras:
Esa línea puede encontrarse ahora en inferiores posiciones que unos años atrás. Se pueden ver algunos concept cars en los que los faros aparecen incluso por debajo de ella. Eso es debido a que en ellos las ruedas son mucho más grandes que en las versiones de calle, pero también porque los diseñadores intentan acentuar la agresividad en el aspecto de algunos modelos cambiando la posición de los faros.
También puedes encontrar casos extremos, como el Rolls-Royce Phantom VII, en cuyo diseño original los faros estaban tan elevados que fue necesario añadir una pareja más (los redondos) en una posición inferior, dejando los originales sólo para mantener el equilibrio estético.
6ª regla: Una de las características más determinantes del aspecto del coche viene dada por la proporción entre la zona acristalada y el cuerpo del coche. Lo más habitual es que aproximadamente la tercera parte de la altura total del coche sea zona acristalada:
Con esa proporción como referencia, veamos qué sucede si la alteramos. Menos de 1/3 para el vidrio proporciona un aspecto más agresivo, más deportivo y más robusto. A muchos de nosotros se nos podría ocurrir que son razones suficientes para que todos los vehículos se acercasen más a esta definición, pero existen una serie de inconvenientes que no se pueden pasar por alto: el acceso al interior es más difícil, y una vez dentro, los pasajeros pueden sentir claustrofobia si la comunicación visual con el exterior es escasa, especialmente en el asiento posterior. Estos aspectos son tan importantes para los clientes, que podemos ver en algunas ocasiones dos carrocerías radicalmente distintas para el mismo coche (Mercedes-Benz Clase E/CLS y Volkswagen Passat/CC). El público objetivo es totalmente distinto para unos y otros.
Si realizamos el experimento en sentido opuesto, es decir, incrementando ese 1/3 destinado a la superficie acristalada, obtendremos vehículos con más aspecto de ‘Taxi’. A mayor superficie acristalada, más aumenta el aspecto práctico del coche. El exceso de vidrio también tiene su facetas negativas: Desde el interior, los pasajeros pueden sentir sensación de desprotección al moverse entre el tráfico al verse más cerca del mismo. Los vidrios grandes tiene además más problemas con los mecanismos de apertura, al igual que menos espacio dentro de las puertas para abrirse por completo.
7ª regla: Por último, la altura total de la carrocería suele oscilar entre 2,25 y 2,50 veces la altura de una rueda:
Es importante remarcar, como se ha hecho previamente, que todas esas reglas admiten pequeñas variaciones y evolucionan, pero que son tan universalmente aceptadas que se han convertido en sí mismas en un estándar de la industria del automóvil; los nuevos modelos deben cumplirlas con el fin de adaptarse a la plataforma sobre la cual van a ser ensamblados.
















